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26 / 05 / 2015

Bruselas apuesta por etiquetado voluntario del país de origen de alimentos para evitar un aumento del coste.

La comisión europea ha defendido este miércoles la opción de promover el etiquetado voluntario de origen para productos alimentarios no transformados con el objetivo de evitar un aumento del precio de venta y de los costes para las empresas y las administraciones si se promoviera un etiquetado de origen obligatorio.

"El etiquetado de origen obligatorio a nivel de la UE y, aún más, a nivel de país, es una tarea muy difícil de aplicar en muchos ámbitos de la alimentación y supone un importante aumento de los costes de producción, que, en última instancia, se repercutiría en los consumidores", ha concluido el Ejecutivo comunitario en un informe en el que evalúa las opciones de etiquetado de origen para los alimentos no transformados, los productos que constan de un solo ingrediente y los ingredientes que representan más del 50% de un alimento.

"El etiquetado de origen voluntario sería la opción que menos perturbaría el mercado y que mantendría los costes del producto a los niveles actuales", ha asegurado el Ejecutivo comunitario, que admite, sin embargo, que ello no contribuiría a "una solución satisfactoria" respecto a la demanda de los consumidores de disponer "sistemáticamente" de información sobre el origen.

Pero ha recordado que "el precio, el sabor, la fecha de caducidad / uso preferente o los aspectos relacionados con la conveniencia y/o la presentación" influyen más en la decisión de compra del consumidor que el origen.

En todo caso, el Ejecutivo comunitario ha asegurado que el etiquetado de origen obligatorio tanto a nivel nacional como a nivel de la UE podría "tener repercusiones en el suministro internacional de alimentos e interferir en los acuerdos comerciales existentes con terceros países".

"Las normas de etiquetado adicionales pueden reducir la competitividad de los operadores de empresa alimentaria de la UE en el mercado internacional, mientras que a los explotadores de empresas alimentarias de terceros países les preocupan los posibles costes de producción adicionales y la pérdida de exportaciones a la UE derivada de la preferencia de los consumidores por los alimentos originarios de la UE", ha asegurado en su informe.

También "supondría una carga adicional para las autoridades competentes de los Estados miembros, especialmente en el actual entorno económico, si tuvieran que hacer frente a la imposición de posibles nuevas tareas de control de los mencionados requisitos adicionales".

"El etiquetado de origen voluntario, junto con los regímenes de etiquetado de origen obligatorio ya existentes para determinados alimentos o categorías de alimentos, parece ser la opción más adecuada", ha indicado el Ejecutivo comunitario. "Los precios de venta mantendrían a su nivel actual, a la vez que los consumidores que lo desearan podrían elegir productos con un origen concreto, sin que ello afectara la competitividad de los explotadores de empresas alimentarias ni tuviera repercusiones en el mercado interior o el comercio internacional", ha concluido en su informe.

El etiquetado de origen obligatorio existe ya para productos como la miel, las frutas y hortalizas, el pescado, con la excepción de preparaciones y conservas, la carne de vacuno y los productos a base de carne de vacuno, el aceite de oliva, el vino, los huevos y la carne importada de aves de corral, así como en el caso de la carne fresca, refrigerada o congelada de porcino, ovino, caprino y aves de corral.

En un segundo informe, centrado en la viabilidad de introducir diferentes opciones para un etiquetado obligatorio de origen para la leche, los productos lácteos y carnes mayores, el Ejecutivo comunitario también ha concluido que los beneficios no compensan de forma clara los costes y que el etiquetado de origen voluntario resulta la opción más conveniente.

Fuente: www.eleconomista.es

 
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